
Mariana Andrea Guerreiro
Mariana Guerreiro
El aprendizaje como punto de partida
Comprender es, para mí, el punto de partida. Cómo aprende una persona, qué recursos forman parte de ella, qué despierta su interés y qué fue construyendo a lo largo de su historia. En esa manera singular de aprender también hay mucho de quiénes somos y de cómo elegimos hacer las cosas.
Trabajo con familias y con profesionales de la salud y la educación en momentos y contextos diferentes, pero desde una misma mirada: partir de “todo lo que sí”. De los recursos, las capacidades, los intereses y aquello que cada persona ya trae consigo (que es, en definitiva, el punto de apoyo para seguir construyendo).
Me interesa volver sobre lo que ya está, incluso sobre aquello que tenemos tan incorporado que dejamos de verlo. Puedo asegurarte que cuando miramos con un poco más de atención, suelen aparecer luces que estaban ahí mucho antes de que saliéramos a buscarlas. Quizás solo necesitábamos que alguien nos ayude a prenderlas.
Mi manifiesto
Toda historia de aprendizaje es también una historia sobre quién aprende.
Cada persona desarrolla una manera única de mirar y de habitar el mundo. Desde esa experiencia va construyendo su identidad: la forma en que se comprende a sí misma y encuentra sentido en lo que hace. Esa manera de mirar atraviesa cómo aprendemos, las decisiones que tomamos, la profesión que elegimos y los proyectos que construimos.
Entiendo el aprendizaje como un viaje. Un recorrido que implica avanzar, pero también volver, detenernos para comprender, hacernos nuevas preguntas y revisar el camino. Porque hay momentos en los que seguir creciendo también nos pide mirar hacia atrás, conectar experiencias que parecían ir por lugares diferentes o cambiar de dirección.
Mi propio recorrido tuvo bastante de eso. El arte, la psicopedagogía, las neurociencias, la alfabetización, la docencia, la identidad profesional, la comunicación. Durante mucho tiempo parecían intereses que iban por caminos distintos. Hoy sé que esa mezcla también construyó mi manera de mirar y de hacer.
Por eso creo que cada persona tiene una manera singular de aprender, de mirar el mundo y de construir aquello que hace. Y que un proyecto propio siempre lleva mucho de nuestra historia, de las preguntas que nos trajeron hasta acá, de lo que sabemos hacer y de aquello que todavía estamos aprendiendo.
Esa singularidad no se inventa. Se descubre, se reconoce y se trabaja.